La Guía Subjetiva del Ocio

Lo que las otras guías no cuentan

Restaurante Arabia, Madrid

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Empezamos nuestras andaduras en la crítica “no profesional” pero subjetiva, y de a pie, con el Restaurante Arabia, situado en la calle Piamonte, muy cerca de las zonas de Chueca y de Colón.

Fuimos recomendados por un familiar que nos animaba a probar algo nuevo: en este caso, comida árabe, especialidades marroquíes y sobre todo, contrastes de sabores: dulce y salado, las estrellas.

La decoración del local llama la atención por el aparente esmero de transmitir una sensación de hallarnos en algún bazar exótico; se puede elegir (cuando hay sitio, ya que suele estar muy concurrido) sentarnos en sillas de madera (algo incómodas) o sobre cojines y almohadones más bajos a modo de colchonetas. ¿Lo malo? La tela “étnica”, aunque preciosa, pica un poco, y al cabo de un rato es desagradable.

El local, de techos bajos, crea ambientes acogedores y cada rincón es distinto al anterior; tal vez lo malo sea que es muy ruidoso, y a veces el nivel de volumen de los asistentes (las mesas están demasiado pegadas las unas a las otras) puede poner nervioso a los más quisquillosos.

Ambiente y decoración: Luces bajas, palmeras auténticas, paredes en blanco, apariencia artesana, mesas de madera con detalles y adornos, arcos, etc. Adecuado tanto para cenas románticas como para cumpleaños “más relajados”. Sin embargo, cae en algunos tópicos (algo inevitable), aunque no deja de ser agradable, excepto algunos detalles de comodidad ya mencionados.

Mejores características: Servicio atento pero no agobiante, que se limita a cumplir sus funciones con exactitud, presentación de la comida, rapidez al traerla y precio muy ajustado, se puede comer estupendamente por unos 20 €.

Mejor plato: Sin duda, uno de sus platos estrella es la pastela de pollo, una mezcla de sabores dulces (azúcar glass, azahar, almendras laminadas, canela, hojaldre, pollo desmenuzado) y el cus-cús, aunque el acompañamiento no siempre es idóneo. También tienen un té verde con azahar (de postre) que sienta muy bien al terminar de cenar o comer, y aunque poca variedad, pastelillos árabes tradicionales hechos exquisitamente, en especial el de pistachos.

Peores características: Extremadamente ruidoso si se va, sobre todo, en fin de semana: los techos bajos propician que el sonido sea algo más irritante. La carta es algo limitada en cuanto a bebidas, platos principales y postres.

A tener en cuenta: Cobran el agua aparte ya que no la dan en jarra. En el cus-cús, personalmente pienso que había un exceso de pasas, algo que no se avisa en la carta; y por ejemplo, el cus-cús de frutos secos no son frutos secos como lo entendemos aquí los madrileños (nueces, pistachos, almendras) sino frutos secos dulces (dátiles, ciruelas, pasas, coco etc) con lo cual se producen algunas decepciones.

Detalles que suman: Se agradecen detalles “rústicos” como que la vajilla sea variada, de barro y esmaltada, y que muchas tengan, a propósito o no, golpes o trozos rotos que dan un toque de ambiente. Los baños, aunque pequeños y algo incómodos de acceso (otro de esos W.C. pegados a la pared), tienen encanto y el agua del lavabo sale como si fuera una pequeña fuente.

Deben ir: Amantes de la comida árabe, quienes quieren probar algo nuevo sin rascar el bolsillo en exceso.

Abstenerse: Gente que no guste del contraste de sabores (dulce-salado) o que necesite “tranquilidad auditiva”.

Dirección: C/ Piamonte, 12. Metro Chueca (Línea 5). Teléfono para reservas: 91.532.53.21

Escrito por ladytulsa

Julio 14, 2008 a 12:17 am